20 de enero de 2025. Lunes
Igbere es una población de la provincia de Bassila al sur de Bougou. La conocimos en compañía de los Combonianos de Manigri. En 2015 financiamos un edificio de aulas para el instituto local, después vinieron el Internado para chicas Alaine y varios proyectos con el centro de salud local. Desde financiar su puesta en marcha a dotarle de agua potable o financiarle una “palloze” para la vacunación infantil

Todo ello con la mediación de Père Modeste un hijo de Igbere que no olvida sus raíces y que, en la medida de lo posible, intenta ayudar a los suyos.
Este año nos decidimos hacer noche dedicando el segundo de los días en Igbere a los proyectos derivados del programa “Stop a la violencia hecha a las mujeres”, en los poblados de la parroquia
Desde Bougou hasta Igbere, por mucho que diga Google Maps lo contrario, son dos horas cumpliditas. Pasaba un buen un rato de las 9:00 de la mañana cuando entrábamos en la misión de Igbere. Nos esperaba una agenda bastante prieta. Podéis leer nuestra visita del año 2024 en el siguiente enlace.

En primer lugar el pueblo nos ofreció un cariñoso recibimiento en el centro de salud, para celebrar la inauguración de la infraestructura dedicada a la vacunación infantil. En sus discursos nos hablaron de su trabajo durante 2024 con un importante número de partos, seguimiento de embarazos y consultas en general. También con un apartado para solicitar un edificio adicional para poder separar el centro de salud de la maternidad, pues ya cuentan con una comadrona que se suma a las dos auxiliares y dos enfermeras con los que cuenta el centro.

Después fuimos a visitar al rey local. Ha cambiado recientemente por fallecimiento del anterior y el nuevo nos recibió con todo el boato que fue capaz y antes de la foto nos animó a continuar con nuestras actividades en la zona y nos expresó su personal petición: necesita un lugar donde recibir a las visitas, lo que llamó el palacio real.

A continuación el turno fue para el instituto.



El pasado año 2024 financiamos en el Instituto local la electrificación de la biblioteca que habíamos financiado el año anterior y media docena de ordenadores para la formación en informática de los alumnos del instituto

Visita a las instalaciones, discursos,… Y peticiones. Necesitan más aulas. Como instituto tienen cuatro cursos al igual que nuestra ESO, pero es muy normal que los primeros cursos sea necesario desdoblarlos. A la vista del número de alumnos en los últimos cursos de las escuelas de primaria circundantes la perspectiva es demoledora: más de 80 alumnos en el primer curso del primer ciclo de secundaria es una exageración en cualquier sistema educativo. Necesitarían repartirlos en dos clases para un mejor aprovechamiento del aprendizaje.

Durante la visita del año pasado para inaugurar la biblioteca les dijimos que el mantenimiento de alguno de los edificios dejaba bastante que desear. Este año con orgullo nos han enseñado esos mismos edificios debidamente retocados y rematados. Uno de ellos es lo que llaman aquí un bloque administrativo con las instalaciones para los profesores que ha sido financiado enteramente por la población. 

Tras la comida, media hora escasa de descanso y a Kakabo, un poblado cercano a Igberé que carece de agua potable. Como siempre en estos casos les dijimos que queríamos ir a ver donde cogen actualmente el agua y también les dijimos a las mujeres qué iban a hacer si no tuvieran que dedicar tiempo a buscar el agua, porque el agua estuviera en la puerta de su casa. Tras un buen rato de dimes y diretes acabaron valorando la posibilidad de hacer unas Huertas para mejorar la nutrición y las economías familiares.


El riachuelo se encontraba a casi 500 m de donde mantuvimos la reunión y por supuesto era un agua compartida por personas y animales sin distinción.
Por último fuimos a visitar a las chicas en Internado Alaine de Igbere.

Nos recibieron con sus ropas de gala, uniformadas, cantando en español y con los discursos igualmente en castellano. Cuando quise hacer mi discurso también en castellano se rieron y me vi obligado a hacerlo en francés animándoles aprovechar la oportunidad que se les brinda, algo que sé que van a hacer, porque ya lo están haciendo. Como cada año nos regalaron algo de ropa. La novedad fue que este año nos quedaba a todos bien

Hasta ese momento nos habíamos librado de ñame pilado, pero en la cena tuvimos la oportunidad de desquitarnos. Por supuesto acompañado de pollo y salsa de cacahuetes
Tras la cena estaba prevista una ”velada recreativa“ que estuvo verdaderamente muy animada pero terminamos cansados de un día muy intenso. Es lo que pasa cuando dedicamos a una misión poco tiempo. Quieren verlo todo del tirón y pasa lo que pasa.
Esta crónica va con un día de retraso porque Igbere tiene muy mala cobertura y donde se encuentra la misión no tiene ninguna cobertura.


