Les Lions Blessé

img_5338-otra.JPGEl pasado día 13 de mayo estaba en Nikki una pequeña población de la zona norte de Benin. En la Misión dos españoles. Joaquín, aragonés e Isidro, riojano. Ambos nos acogieron con sus mejores capacidades gastronómicas. Algunas importadas y otras felizmente adaptadas. Mención especial para los yogures que ellos mismos producían sin yogurtera, con la ayuda del generoso sol beninés y mucho ingenio.

Esa acogida se trasladó rápidamente a la disponibilidad para intentar compartir juntos la final de la Copa del Rey. En Benin, la población es seguidora acérrima del Barça y conociendo que yo soy de Bilbao quisieron poner a mi disposición la oportunidad de ver el encuentro.

Eso me permitió conocer por dentro uno de los negocios del pueblo. Allí, como en tantos otros pueblos turísticos de las costas españolas, también había un sitio donde en una pantalla razonablemente grande se podían ver los partidos internacionales. Allí, al módico precio de 150 francos cefa por cada tiempo. Al cambio, un partido completo sale a 50 céntimos de euro. Eso sí, las bebidas aparte, pero no eran obligatorias.

De cómo se desarrollo el encuentro no digo nada. Las crónicas han sido muchas y más img_5239-bis.JPGletradas que las que yo pudiera hacer. Han pasado, además, muchas semanas desde entonces y solo lo traigo a colación por algo que ocurrió al día siguiente al llegar a la Misión de Kalalé. Allí conocí al equipo local de futbol de la Misión regentada por Satur. Otro español. Éste de Vicálvaro. Estaban preparando el encuentro que se debía jugar en campo propio y su preocupación era el único balón que tenían y que se encontraba en un estado absolutamente lamentable. En la imagen podéis ver a mis compañeros de viaje con aquello que en su día fué un balón.

Afortunadamente nosotros llevábamos más de dos docenas de balones de futbol (para chicos) y otros tantos de voley (para chicas). Eran para las Escuelas que íbamos a inaugurar, pero la ocasión lo merecía. Sobre todo en cuanto nos dijeron el nombre del equipo.  Les Lions blessé (Los leones heridos). Inmediatamente me sentí aún más identificado con aquél equipo. El justo resultado de 1 – 4
del día anterior me había convertido en uno de los suyos. En un león herido. ¡Claro que les dimos un balón! que ellos tras cada entrenamiento devolvían a Satur quien lo guardaba hasta el día siguiente.

Dos días después volvíamos de Gbessassi de visitar unos proyectos agrícolas para mujeres y vimos que ellos nos agradecieron el regalo ganando por 2 – 0. La sonrisa se les salía de la cara y yo me sentí un poco menos «blessé».

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