¡Hay esperanza!

En la Fundación Alaine, nos hemos auto impuesto una misión: «crear oportunidades allí donde no las hay» y para ello trabajamos en los ámbitos de la educación, la salud materno infantil, el agua y la promoción de la mujer. Lo hacemos principalmente en el norte de Benin, aunque también tocamos el norte de Togo (Centro de acogida para chicas de la calle de Kara) y en el sudoeste de Niger (Centros de niños y niñas invidentes de Dosso y Gaya).

Son ya casi 18 años de trabajo desde que comenzamos en el norte de Benin y siempre lo hemos hecho con la idea de mejorar la vida de los más necesitados entre los que menos tienen. Para ello siempre elegimos la periferia. Los proyectos a los que los demás no llegan. Proyectos de suministro de agua potable, escuelas comunitarias para comenzar la senda de la escolarización, maternidades allí donde no las hay y proyectos de promoción de la mujer, reconociéndolas como los mejores agentes del desarrollo en los pequeños «villages de la brousse».

Con todas nuestras fuerzas y el apoyo de cada vez más personas solidarias, tratamos de llevar la esperanza a cada uno de los rincones en los que creemos que no la hay. Lo hacemos en forma de cooperación. Cooperar es hacer entre varios y de eso se trata. Buscamos la imprescindible colaboración de los futuros beneficiarios de nuestros proyectos. Con ellos definimos las actividades a realizar y nos damos cuenta que no sólo no han perdido la esperanza, sino que la demuestran con una alegría que aparentemente contradice la situación en la que se encuentran. Con esa alegría contagiosa y su esperanza intacta, un empujón solidario consigue desencadenar importantes dosis de desarrollo.

Lamentablemente, el entorno y la geopolítica no ayudan. Por eso a menudo nos preguntamos si hay esperanza (leer más en el blog), pero hoy hemos querido abordar, además, una tarea pendiente. Hemos querido calcular el impacto real de nuestros proyectos, al menos, en número de beneficiarios y hemos querido evaluar la relevancia de nuestra actuación desde que comenzó nuestro trabajo.

Desde el comienzo de nuestra actividad (2007 – 2024), hemos invertido 6.102.922 € en proyectos. La verdad es que no parece mucho en 17 años de trabajo, pero de una manera prudente hemos sido capaces de censar el número de beneficiarios directos: 923.540, sobre todo mujeres y niños. Eso ya no nos parece tan poco. Ser conscientes de que en este año 2025 superaremos el millón de beneficiarios directos acumulados, nos llena de satisfacción y nos anima a seguir. En todos esos casos, nuestros proyectos han supuesto para esos beneficiarios, un cambio drástico de las condiciones de vida y con su trabajo, han podido mejorar su futuro.

Vamos por partes,…

Los proyectos más básicos, son los de suministro de agua potable. Cuando no la tienes el resto de necesidades dejan de ser prioritarias. Desde 2013, hemos financiado 74 bombas/pozos para suministro de agua potable. 342.900 € de inversión (6%) y 215.000 beneficiarios (23%) habitantes de pequeños villages de la brousse. En esos poblados la salud ha mejorado en general y la mortalidad infantil ha disminuido de forma radical. En la mayoría de ellos, las mujeres han comenzado a trabajar unas huertas comunitarias (mejor nutrición familiar) y en bastantes, los padres se han organizado para que sus hijos e hijas puedan acudir a la escuela. El impacto de estos proyectos probablemente sea el más poderoso y el que supone un cambio más radical en la vida de los beneficiarios. Merece la pena destacar que todos los pozos continúan funcionando y que, en 2025, 40.500 personas seguirán cogiendo agua de las 74 bombas financiadas. A eso añadiremos los beneficiarios de las 10 nuevas bombas instaladas este año.

En nuestra zona de trabajo, las mujeres son las «más desiguales». Injustamente dejadas de lado para todo menos para trabajar. Responsables del agua, la leña, la comida,… siempre con un hijo en la panza, otro en la espalda,… Por eso, en la Fundación Alaine, los proyectos de promoción de la mujer son muy importantes. Con 876.000 € invertidos desde el comienzo de nuestra actividad (14%), el número de beneficiarios directos es de 272.740 (30%), contando mujeres e hijos. Esa disparidad en el peso de la financiación y del número de beneficiarios puede explicarse por el efecto de las microfinanzas basadas en fondos rotativos que, una vez dotados, siguen realizando su función sine die dada la bajísima tasa de morosidad que registramos.

La mujer es la que decide si los hijos y sobre todo si las hijas van o no a la escuela. Para ellas la decisión es sencilla si cuentan con una cierta autonomía económica y con medios para sacar adelante a sus hijos. Por eso les apoyamos con microfinanzas, con huertas, cofinanciaciones de equipos para crear actividades generadoras de ingresos. No son los proyectos más costosos, pero si los más productivos. En 2025, serán 8.450 mujeres con sus hijos e hijas las que seguirán «disfrutando» de los préstamos, equipos generadores de ingresos, huertas,… financiadas hasta el 31 de diciembre de 2024. A eso le añadiremos las beneficiarias de los proyectos que hemos propuesto en la actual campaña de Promoción de la mujer.

La salud materno infantil, es otra de nuestras actividades solidarias. En el norte de Benin, el acceso a la sanidad es muy malo y el servicio es de pésima calidad. Por ello, financiamos infraestructuras sanitarias (maternidades y centros nutricionales), equipamiento (incubadoras, ecógrafos, laboratorios,…) y suministro de medicamentos y complementos nutricionales. Con 1.613.134 € invertidos (26%), el número de beneficiarios ha sido de 139.500 mujeres y niños (15%). La diferencia del peso de ambos factores, puede justificarse en que solo consideramos los beneficiarios directos tratados en los centros sanitarios financiados (no a las familias) y en la necesidad de financiar unos edificios especializados y de dotarles de un equipamiento que suele ser caro. En todo caso, en 2025 serán 12.000 los nuevos beneficiarios directos de las infraestructuras financiadas hasta el 31 de diciembre de 2024.

Y desde el punto de vista de la educación, vemos que se trata de los proyectos a más largo plazo. Educar, es ayudar para siempre, pero los resultados son más lentos. La necesidad de financiar infraestructuras y el largo proceso de escolarización hacen que el impacto pueda parecer menor en términos relativos.

Desde 2007 que financiamos nuestros 2 primeros edificios de aulas, hasta 2024, hemos invertido 3.270.888 €. El 54% del total y el número de beneficiarios directos (sólo los niños y niñas que acuden cada día a clase), es de 296.300. El 32% del total. En 2025, serán 40.000 los nuevos beneficiarios directos de las infraestructuras financiadas hasta el 31 de diciembre de 2024.

Mientras tanto, ya hay 224 Graduados Universitarios gracias a la becas de la Fundación Alaine. Muchos de ellos trabajan en nuestros proyectos y estudiaron gracias a las infraestructuras de primaria, secundaria o bachiller, financiadas por la Fundación. Gracias a los cursos nocturnos de refuerzo que financiamos y organizamos junto a nuestras contra partes.

Por todo ello, somos optimistas. Creemos que ¡hay esperanza!, que el trabajo de la Fundación Alaine gracias al apoyo de muchas personas solidarias y a la destacada contribución de nuestras contra partes, resulta crucial para cada vez más personas en el norte de Benin. A casi 1.000.000 de beneficiarios les ha cambiado la vida. Tienen agua potable, pueden trabajar unas huertas o cuentan con equipos generadores de ingresos, han visto mejorar su salud en nuestros centros sanitarios o han podido acceder a la escolarización, gracias a las infraestructuras creadas para ello.

Y a ti, ¿qué te parece?

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