Economía e inmigración

España es el tercer país emisor de remesas del mundo. En 2007, los inmigrantes que trabajaban en nuestro país, enviaron a sus poblaciones de origen, 8.100 millones de euros. Casi un 20% más que el año anterior. Desde el punto de vista demográfico, representan ya más de un 10% de la población. El colectivo más numeroso procede de América con un 40%. Le sigue como zona de origen, Europa con el 30% y cierran la lista los procedentes del África subsahariana con el 4%

De los números anteriores, se pueden realizar múltiples análisis. A mi, al menos, se me ocurren muchos. Hoy quiero abordar en concreto, la aportación individual y colectiva que los inmigrantes realizan a las economías en las que trabajan y a aquellas otras para las que trabajan. Es decir, la aportación a la economía española y a la de sus países de origen.

De momento y siendo muy simplista, si dividimos 8.100 millones generados, entre quienes los han generado, sale la bonita cifra de 1.800 euros de ahorro neto anual a cargo de cada uno de los inmigrantes que trabaja en nuestro país. Estos fondos que cada inmigrante destina a sus familiares en el país de origen, constituye sin duda una excelente herramienta de desarrollo. No es preciso esforzar la memoria para recordar cómo de útil nos resultó en España, cuando muchos de nuestros paisanos y familiares emigraron,… también al norte y al oeste.

Hoy, varias décadas después de aquellas salidas de españoles, que conviene no olvidar, somos receptores de un número ingente de personas que realizan idéntico movimiento viniendo – generalmente – desde el sur y el oeste. Habitualmente, para cubrir lo que de forma técnica se llama «Catálogo de ocupaciones de difícil cobertura». Según el INE, la población inmigrante en España es ya de 5 millones de ciudadanos y revisando diversos estudios publicados recientemente, nos encontramos con los siguientes efectos económicos:

Y entonces llegó la crisis (con perdón). Como se destaca en el estudio de la Fundación de la Caja Rural de Granada, antes en este tipo de periodos económicos, los primeros en verse afectados eran las mujeres y los jóvenes. Ahora también los inmigrantes. En abril, las prestaciones por desempleo a este colectivo ya se han duplicado y las perspectivas, no son buenas.
Se endurecen los discursos económicos y políticos; se quiere poner cerco a
los 800.000 «ilegales» que viven en nuestro país; se aprueban normativas en el ámbito europeo; se les plantean planes de retorno acumulando las prestaciones por desempleo,… Ahora bien, en mi humilde opinión, me parece que si hemos «estado a las maduras», y hemos apoyado en ellos buena parte de nuestro crecimiento reciente, ahora habrá que «estar a las duras» compartiendo no sólo las prestaciones por desempleo – que sin duda serán proporcionales a su aportación – sino también todo aquello que probablemente haga que sea muy difícil que las familias inmigrantes vuelvan a sus países de origen. Me refiero a la Sanidad Pública, la Educación Obligatoria,… y tantas y tantas otras cosas que siguen haciendo que nuestro país sea, pese a la crisis, más atractivo que el suyo,…

Por último, un par de cosas. Recomendar la lectura del Primer documento del Grupo de Reflexión y Propuestas sobre «Empresa e Inmigración» de la Fundación Empresa y Sociedad: «A pesar de la incertidumbre económica, España seguirá necesitando nuevos inmigrantes laborales». .

… y la sonrisa esperanzada de una niña (con permiso del Sr Fraguas):

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