Los «Sistemas de Control» en el Tercer Sector

Quiero abordar una cuestión absolutamente primordial para todos los Sectores en general y quizá mucho más – en los momentos actuales – para el Tercer Sector.

El Sector lucrativo (Primer Sector) y el Público (Segundo Sector), cuentan con normativa concreta y específica que «sujeta» sus comportamientos y actuaciones. Existe además una clara conciencia de transparencia con los Accionistas, Ciudadanos,… que hace que esas normativas se apliquen incluso con más rigor que el exigible legalmente. ¿Y en el Tercer Sector?

Dependiendo de los tamaños, de los Protectorados competentes en cada caso y de los ámbitos de competencia, las normas son diferentes incluso dentro del mismo país. Ni siquiera existe un Registro Único de Fundaciones. Tanto las Fundaciones como las Asociaciones, debemos remitir periódicamente Cuentas Anuales, Memorias de Actividad, Planes de Actuación,… pero algo tan
básico como las Auditorías no son obligatorias.

Afortunadamente existe la Fundación Lealtad, que intenta garantizar con sus auditorías las mejores o peores prácticas de las ONL. Que intenta poner a disposición de los potenciales donantes la información necesaria para que se puedan asegurar del buen fin de sus donaciones. Que reclama cambios estructurales en el Sector, como un Registro Online con información contable homogénea.

Afortunadamente también, la mayoría de las ONL españolas tiene un muy alto (85%), porcentaje de cumplimiento con las buenas prácticas. Pero – en mi opinión – no se trata de publicar unas «stop list» o «go list». Al menos, no se trata solamente de eso. Es preciso además profesionalizar el Sector marcando una normativa clara, común y transparente, a la vez que realizando una actividad inspectora, que permita separar el grano de la paja,… por el propio bien del Sector.

El pasado 4 de marzo, publicaba un post titulado «La confianza, un bien escaso» y siguiendo con la clásica definición económica,… «y además, susceptible de usos alternativos». Por ello, las propias Organizaciones integrantes del Sector, debemos tomar cartas en el asunto. No podemos permanecer más o menos impasibles, esperando que otros nos arreglen el problema y quejándonos mientras, de la disminución de confianza en un sector que depende de ella. Si perdemos esa confianza es probable que nunca la recuperemos.

En un Sector donde la confianza es un valor insustituible, es preciso ir mucho más allá de la normativa legalmente aplicable. Una de las enormes fortalezas de un Sector tan basado en la confianza como el Financiero, está basada en eso. En ir mucho más allá de la legalidad. En eso no sólo ha contado la voluntad del propio Sector, consciente de que era preciso contar con la confianza de los Clientes, sino también con la insistencia del Organismo Regulador (Banco de España) que legisla e interpreta esa legislación de la forma más exigente posible.

Quizá por haber trabajado muchos años en Banca, hecho de menos a ese Regulador único e intervencionista, pero quizá por eso también he generado el management necesario para saber que es preciso traspasar barreras. Quizá por eso, en la Fundación Alaine hemos decidido mantenernos sin gastos de estructura, de forma que cada euro invertido por nosotros o nuestros donantes, socios y colaboradores, llegue íntegro al destino enunciado.

Es evidente que cada vez existe una mayor conciencia social en el Primer Mundo. Quizá por eso puedan aparecer organizaciones espurias que tratan de aprovechar el filón recaudatorio. Pero es también por eso, por lo que es preciso movilizar al Sector hacia una profunda reflexión que impida que algunos advenedizos malintencionados, se apropien – y malgasten – la imagen y trayectoria de una gran mayoría de ONL que con mucho esfuerzo consiguen poner un rayo de esperanza en muchas miradas.

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