La Cena del Hambre

El pasado viernes día 8, Día del Ayuno Voluntario, celebramos en la Parroquia Santa Maria Madre de Dios, en Tres Cantos, la Cena del Hambre. Una experiencia en Familia dentro de la Campaña de lucha contra el hambre que desarrolla Manos Unidas.

La idea, sencilla. El objetivo, complejo pero de sencilla explicitación. Se trataba de sensibilizarnos ante la hambruna que sufren determinadas (muchas) zonas del mundo, sintiendo el vacío estomacal, aunque sea brevemente, también en nuestras carnes. Posteriormente, al entregar el importe equivalente a nuestras habituales cenas de los viernes, para la campaña de Manos Unidas, sentíamos que dábamos algo de lo que nos habíamos privado, y no como otras veces algo que nos sobra.

En la cena estuvimos bastantes familias. No me atrevo a aventurar el número pero yo creo que nos aproximamos al centenar de personas quienes nos acercamos a compartir un poco de agua y de pan. En la cena, nos acompañaron Marcos, Misionero de Misiones Africanas, Camilo, sacerdote de Benin que se encuentra por nuestra tierra y Cristine también de Benin que está en Madrid haciendo un curso en Sicomotricidad.

A través de ellos y de un vídeo preparado al efecto por Manos Unidas, conocimos la enorme complejidad de «Nacer en África»: Para estos detalles os remito al post anterior: Madres Sanas: derecho y esperanza.

Al final el agua y el pan se multiplicaron y probamos además una comida típica de la República de Benin que preparó Cristine: el ñame con una mezcla de cebolla pochada, huevos, una lata de sardinas y no recuerdo que más. La combinación resultaba bastante sabrosa (al menos para mi) y aunque se debieron «cortar» con el picante frente a la receta original, tuvo bastante éxito entre los asistentes adultos.

Al final, tras un animado debate y una breve oración, nos fuimos dispersando, siendo un poquito más conscientes de que se puede hacer mucho más desde nuestro mundo por Comunidades como las de Benin. Por personas y colectivos a los que les falta casi «de todo» y que afrontan el futuro con una alegría, una confianza y una dignidad que debe hacernos todavía más responsables de superar las muchas «brechas» que hoy todavía nos separan.

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