La Providencia,…

Ya hemos hablado en ocasiones anteriores y desde este blog (leer más), de la importancia de nuestras Contrapartes. De los Misioneros y Misioneras con los que trabajamos. De aquellos que hacen que nuestra financiación – que es la vuestra -, se convierta en proyectos útiles: edificios de aulas, perforaciones para suministro de agua potable, centros de acogida y formación para chicas de la calle, … y de tantas otras cosas con las que tratamos de crear oportunidades de futuro para los jóvenes y sobre todo para las chicas.

Hoy les traigo nuevamente a colación, por las especiales circunstancias que concurren en nuestra zona de trabajo. Como ya hemos comentado con anterioridad, hay zonas del norte de Benin que ya no podemos visitar por la amenaza yihadista, que se va extendiendo por las fronteras con Burkina Faso, Níger o Nigeria. Zonas en las que el riesgo de secuestro es muy alto para un occidental.

Cuando comenzamos nuestro trabajo en 2007, nuestras contrapartes eran dos misioneros españoles. Al día de hoy, ninguna lo es. Son muchas más, pero proceden de Nigeria, Centroafrica, Benin, Colombia, India, Congo,… Ellos siguen al pie del cañón. Continúan con su trabajo y dejan que sea la Providencia quien se encargue de su seguridad. Os paso el mensaje de una Hermana beninesa, quien en su «castellano» nos contesta a una pregunta mía pensando en las visitas a los poblados de la maleza junto a la frontera con Nigeria: ¿y la seguridad?

«Para la seguridad está siempre así así . Hay todavía un poco de miedo porque a veces escuchamos que han matado algunas parte. Otro día queremos ir a Guiribe pero todos los motos no aceptaba llevarnos y también las de allá no aceptaba salir del pueblo porque había matado dos chicos en el bosque.
Pero ayer con la gracia de Dios todo fue bien.
Entonces así es la cosa. Salimos pero con mucho cuidado y prudencia. Mañana con la gracia de Dios vamos a salir también.»

Junto a este mensaje nos enviaba las fotos de una de las perforaciones para el suministro de agua potable,… En concreto la de Guiribé.

Llevamos 3 años sin visitar Kandi, Kerou o Banikoara, aunque podemos seguir puntualmente los proyectos en marcha, gracias a nuestras contrapartes. El año pasado, durante nuestra estancia anual, decidimos no visitar Segbana por el incremento de incidentes con grupos armados (secuestros, tiroteos,…) y este año, tampoco podremos visitar Kalalé o Bouka, por idéntico motivo.

Nuestro esquema de trabajo en las visitas a los poblados, implica tener fijada de antemano la cita de día y hora aproximada, en la que vamos a pasar por allí. Recorremos con la población zonas despobladas para visitar los lugares a los que acuden para coger el agua en riachuelos estacionales. Eso, es ponerle las cosas muy fáciles a quienes han hecho del secuestro una forma de financiación. Secuestrar a un local puede representar un rescate de 100.000 (150 €) a 1.000.000 de francos CFA (1.500 €), pero secuestrar a un occidental, es sustancialmente más rentable,… Este año, vamos 5 y no queremos poner en peligro a los benineses que nos acompañan.

Tenemos la tranquilidad de que nuestras contrapartes aseguran la buena evolución de los proyectos y aunque preferimos trabajar de primera mano, tenemos la confianza suficiente como para seguir los proyectos a través de ellos. La necesidad es, además, cada vez más apremiante.

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