Fábricas de futuro,…

En el norte de Benin, muchas hijas pequeñas permanecen junto a sus madres ayudando con el agua, la leña, a moler el grano de forma manual,… y por ello, no pueden ir a la escuela. A menudo nos encontramos después a esas chicas sin escolarizar y ya con un bebé a la espalda. Su futuro no depende de ellas,… y eso a Alaine no le gustaba nada.

Alaine quería que todos los niños del mundo, y sobre todo las niñas, pudieran tener las mismas oportunidades de futuro. Por eso, cuando ella nos faltó y creamos la Fundación Alaine decidimos que esa sería nuestra VISIÓN y establecimos que, a partir de ahí, nuestra MISIÓN sería crear oportunidades de futuro donde no las hubiera. Y comenzamos por el norte de Benin, uno de los 20 peores países del mundo para nacer mujer (CODESPA).

Pronto vimos que las chicas sin escolarizar eran el colectivo con menores oportunidades para poder elegir su futuro. Todas sus decisiones quedaban en manos de los hombres que las rodeaban. Su padre, su marido,… Ellas solo tendrían un futuro lleno de  obligaciones, al igual que los modelos familiares en los que habían crecido sin poder ir a la escuela. Modelos familiares que se verían obligadas a reeditar, si no cambiaban radicalmente de rumbo. Algo que no pueden hacer solas.

Es imposible devolverles al itinerario escolar, dada su edad y que normalmente ya llevan algún bebé a la espalda. Esa es la razón que nos llevó a fijarnos en la única alternativa que fuimos capaces de detectar en aquella tierra: los centros de formación en oficios e incluso en entornos menos desarrollados, pudimos patrocinar el esquema de aprendizaje «Maestro – Aprendiz»

En 2009 financiamos nuestro primer proyecto. Fue en el Centro de Acogida y Formación para chicas de las Hermanas de San Agustin en Partagó. Duplicamos su capacidad de acogida para las chicas de los poblados. Al año siguiente comenzamos a apoyar a varias de las chicas que se instalaban por su cuenta una vez obtenido su título, en 2011 iniciamos el apoyo al centro artesanal de Nikki, en 2012 iniciamos el apoyo al centro de acogida para chicas de la calle de Kara (Togo),… y ya no hemos parado. Luego vinieron Sirarou, Ouenou, Segbana, Abitanga, Pereré,… y ya tenemos otras propuestas a la vista como Basso o Bougnankou.

Los últimos (Abitanga, Segbana y Pereré), los hemos financiado desde cero.  Talleres, aulas, wc,… y en su caso dormitorios, cocina y duchas. Los inicios siempre modestos y modulares. Después mejoras cada año en función de la evolución. Hasta ahora todos van muy bien y eso hace que otras contra partes quieran añadirse a la iniciativa.

Pero como en todos los casos, es preciso calibrar bien lo que, a partir de su inicio, va a demandar cada uno de esos centros de formación y de acogida. Por definición, son centros de coste. Las chicas no pueden aportar nada más allá de su trabajo y su dedicación al estudio y al aprendizaje. A veces las familias aportan algún pequeño saco de grano o de ñame, para colaborar en su formación, pero es necesario calcular todos los costes que acumularemos a nuestro cargo. Para 2025 estimamos que las facturas de materiales, sueldos de los profesores y las máquinas para las chicas que obtengan el título, ascenderán a unos 25.000 €. Solo para los proyectos del norte de Benin.

En Abitanga, tenemos un taller de costura, al igual que en Nikki o en Kpabegou. Sirarou y Pereré tienen dos talleres cada uno: costura y peluquería. Segbana tiene ya tres talleres: alta costura, estética y tejedoras. En todos los casos, además, tienen una profesora para poder obtener el equivalente a nuestro Graduado Escolar, sin el que no podrían obtener su titulo imprescindible para poder ejercer.

Por todo ello en las nuevas propuestas no podemos pensar solo en la inversión necesaria para los edificios o el equipamiento, sino que deberemos tener en cuenta también a cuánto asciende la factura mensual. Para Basso y Bougnankou necesitaríamos 20.000 € para comenzar, en el caso de que decidiéramos afrontar los 2, pero sabemos que después cada año serán unos 5.000 € de coste añadido,… cada uno.

Lo contamos porque siempre es bonito financiar una infraestructura o el equipamiento asociado. Algo que va a durar años cumpliendo su función. Algo de lo que siempre tendremos fotos. Y sabemos también que sufragar los gastos mensuales no resulta tan atractivo, pero podemos asegurar que tanto los unos como los otros son igual de importantes y que sin los unos o sin los otros, las chicas se quedarían sin futuro. Para evitarlo, nos encantaría contar contigo.

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