Camino al trabajo,…

Como cada año por estas fechas, a las 4:00 de la mañana nos esperaban dos taxis para llevarnos al aeropuerto. El número de maletas nos ha obligado a tener que utilizar dos taxis en vez de uno.

La casualidad ha querido que el segundo taxista fuera un amigo de la Fundación, Socio desde hace muchos años. Hoy el viaje hasta la T2 se me ha hecho más corto que nunca.

Hasta que hemos llegado a Cotonou éramos los que más equipaje llevábamos. Al aterrizar alli, lo normal es que nuestro número de maletas, a nuestros ojos “un nuestro enorme volumen de equipaje” se difumine en el paisaje general. Un paisaje colorido en el que cada uno parece que lleva un sinfín de maletas.

Afortunadamente pronto nos hemos librado de las maletas de bodega en el mostrador de embarque de Barajas y a partir de entonces hemos comenzado a abandonar nuestro mundo habitual, para llegar al otro. Aquel en el que trabajamos. Eso nos llevará más de un día,… hasta mañana por la tarde. Entonces, cuando lleguemos al norte es donde de verdad empezará nuestro trabajo

Mientras, cambiamos los nervios por la paciencia y nos preparamos para las horas de espera en Barajas y en Bruselas,…

El Progreso tiene sus cosas buenas y otras que no lo son tanto. Ayer por la noche, – con la crónica ya publicada -, recibimos la noticia de que la camioneta Toyota que nos debería estar esperando en Cotonou, había perdido la documentación retenida por una multa de exceso de velocidad.

Afortunadamente hoy mientras todavía estábamos en Bruselas, hemos recibido la noticia de que pagada la multa, pagada también la ITV por pasar y no se cuantas cosas más, ya habían recuperado la documentación y la Toyota ya estaba disponible. Un sobresalto superado. Habrá más. Hemos aprendido en carnes ajenas, que los radares ya han llegado a las rutas beninesas y que en Bohicon,… hay que tener cuidado.

Los vuelos han sido puntuales y sin más reseñas destacables salvo un fumador pillado infraganti en los aseos del avión,… hemos llegado a Cotonou con 5 minutos de adelanto.

Pasaporte, visado, maletas y la visita de nuestra amiga Damaris que ha venido a presentar su segundo hijo. Una preciosa niña.

El resto ha sido igual de sencillo. Nos estaban esperando y tras la cena nos hemos retirado. Mañana a las 5:45 hemos pedido que nos dejen algo para desayunar y salimos hacia el norte,… camino al trabajo.

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