7 de febrero de 2026. Continuamos en Anandana
En la Fundación Alaine después de 18 años sobre el terreno, tenemos algunas cosas bastante claras. Cada día en las crónicas procuramos irlas destacando sin repetirnos mucho. Siempre escuchar a los potenciales beneficiarios, nunca financiar el 100%, siempre contar con las prioridades locales, nunca imponer nuestra «solución» por muy buena que nos parezca, siempre dejar que la idea surja de ellos,…
Otra de las cuestiones que nos hemos auto impuesto es priorizar la periferia frente a los lugares más frecuentados, más desarrollados,… aunque resulten más cómodos para trabajar. Nosotros lo explicitamos como «llegar a donde otros no llegan». Eso nos lleva a recorrer muchos kilómetros de pistas, caminos de moto e incluso a cruzar antiguos sembrados que todavía conservan su tradicional ondulado. El caso es llegar a los poblados a los que no llega nadie,… que necesitan agua, mejorar su nutrición, iniciar la escolarización,… y con cada poblado en el que conseguimos esa triple corona, «suministro de agua + huertas comunitarias + escuela semilla» lo festejamos por que lo habremos puesto en el mapa del desarrollo y eso ya no hay quien lo pare.

«De la charca a la universidad» Eso es lo que bulle en nuestras cabezas cuando vemos a una niña cogiendo agua en una poza de agua ponzoñosa. Dotar de agua potable a ese poblado supondrá que las mujeres podrán trabajar unas huertas, mejorando la nutrición familiar y obteniendo algunos ingresos en los mercados locales. Con eso llegará la petición,… Siempre ocurre: «queremos tener una escuela para nuestros hijos e hijas». A partir de ahí, ¿por qué no soñar?. La Fundación Alaine procura financiar infraestructuras educativas de forma reticular para que sea factible que a medida que pasen los cursos, puedan seguir los estudios hasta el bachiller. Después está el Programa anual de becas. ¿Por qué no?. No es el cuento de la lechera. Al menos nosotros pensamos que es posible vista la experiencia de estos años.

Anandana es una Misión de la periferia. En la frontera por el norte con la Atakora, una región muy castigada por el yihadismo y la pobreza extrema. Una región muy rica en fauna salvaje, con espléndidos bosques de baobabs y un gran atractivo turístico,… Todo ello estropeado por la inseguridad. La recorrimos en 2013. Se trata de una región que registra una enorme diáspora hacia otras regiones del país. Una zona prohibida ya para occidentales y peligrosa para los locales.
Y Anandana tiene, a su vez, periferia. Estos días la estamos conociendo al visitar poblados con muchas carencias. Sobre todo la más básica: el agua.

Hoy la idea inicial era visitar 4 poblados. En primer lugar hemos visitado Eparè-Kekoïpi. Cogen el agua en un riachuelo a unos 500 metros. Nos dicen que en abril ya no queda agua y la que cogen ahora nos es nada saludable por lo que hemos podido comprobar

Quieren un pozo y cuando les hemos preguntado por lo que harían si tuvieran agua saludable y abundante a su disposición, no han salido las huertas a colación sino de otro tipo de actividades a las que las mujeres están acostumbradas. Ahora hacemos esto y si tuviéramos más tiempo haríamos más. Como hacemos siempre,… esperamos a que la idea sea suya. Es la única manera de que pueda salir bien. Por tanto hemos seguido camino tras incluir su petición en nuestra lista.

A continuación, hemos ido a Tignompèré, que también nos piden un pozo y no una perforación. Hoy nos han dado un argumento adicional. Nos dicen que el pozo es más operativo, porque varias mujeres pueden coger agua a la vez y en un forage con bomba manual o de pie, hay que esperar a que acabe la anterior para poder coger el agua. No meten en la ecuación que el agua de una perforación profunda es más saludable o que tiene más seguridad de suministro de agua durante todo el año. Como hacemos siempre, escuchamos, preguntamos y volvemos a escuchar. Sabemos que a poco que insistamos nos van a dar la razón ya que somos los que ponemos la mayor parte del dinero, pero no es eso lo que queremos.

Tienen el riachuelo a unos 300 metros y ya llevan 5 agujeros hechos que se van agotando de forma sucesiva e inexorable. En este poblado, al contrario que en el anterior, se están construyendo muchas casas, aunque también se quejan de que muchos jóvenes se marchan al éxodo. También usan pastillas presuntamente «potabilizadoras» por que el agua que cogen no tiene nada de buena pinta

A continuación hemos ido a Atola-Amangou. Cogen el agua en un riachuelo en el que, cuando hemos llegado, estaban disfrutando un par de cerdos que han salido corriendo antes de que les pudiéramos sacar la foto.

El poblado tiene dos barrios. El de siempre y otro muy cercano en el que se van asentando los jóvenes. Ellos acuden a un lugar más alejado a coger el agua. Nos cuentan que ha habido mujeres que han abandonado a sus maridos por la trabajera del agua. En el barrio tradicional habrá unas 25 familias y en el nuevo 15. Lógicamente les hemos preguntado dónde querrían tener el pozo. Los dos barrios no están demasiado alejados pero hay su distancia. La primera respuesta ha sido: «lo mejor sería hacer dos» Ante nuestra rotunda negativa a hacer 2 pozos, se han quedado pensativos y han hablado entre ellos, hasta que una mujer mayor del barrio más numeroso, ha cogido la palabra y ha dicho: «yo ya soy vieja y estoy acostumbrada al agua del riachuelo. Es mejor que el pozo con agua buena se haga en el barrio de los jóvenes. Nosotros ya nos vamos a ir muriendo poco a poco y los jóvenes seguirán» Tal cual. La quiero en mi equipo. Esa mujer vale mucho más de lo que cuesta un pozo.

Al final, hemos podido visitar los 4 poblados previstos, pese a que Père Jean Claude ha tenido que acudir a atender un entierro. Ayer en Tchalinga conocimos al catequista y hoy se ha muerto un familiar y era necesario que acudiera él, ya que no tiene Vicario que le ayude.

El cuarto poblado que hemos visitado cuando ha regresado Père Jean Claude, se llama Koubénébénè. No tienen agua potable y el riachuelo donde cogen el agua, bastante ponzoñosa, está a unos 800 metros. También usan las famosas pastillitas.

Las mujeres siguen pidiendo ayuda para actividades comerciales y no mencionan las huertas. Quieren apoyo para trabajar asociadas, por lo que hablaremos con Caritas para valorar la posibilidad de que comiencen con la sensibilización en esta zona.
En definitiva un día completo trabajando con los proyectos más básicos de todos: el suministro de agua potable. Típico de las periferias.
El recorrido de hoy,…
Y mañana,… domingo en Anandana. Os lo contaremos

