Abitanga,…

21 de enero de 2024. Tras un día sin cobertura, nos toca hacer la crónica de dos días.

Esto es algo que nos suele ocurrir y que no debe sorprender, sobre todo pensando en que buscamos la periferia para nuestros proyectos. Buscamos ayudar allí u más falta hace y la falta de cobertura es una de las consecuencias de hacerlo.

El sábado día 20 comenzamos la jornada entregando una buena parte de los igames, gallos y gallinas recibidos en nuestras visitas a los villages, al Foyer de chicas, que la diócesis tiene muy cerca del centro San Ambroise en el que estamos. Son chicas de familias con escasos recursos que viven en lugares en los que no pueden acceder al primer y segundo ciclos de secundaria. Por ello necesitan lugares como este en el que se les acerca a la posibilidad de estudiar. Lugares, gracias a los cuales se eliminan algunas de las barreras que impiden el desarrollo de las mujeres en el norte de Benin.

Tras la visita, mantuvimos la reunión prevista con los monitores de Cáritas, haciendo un resumen de lo realizado durante la semana que acaba de transcurrir y planteando posibles soluciones a los problemas detectados. También valoramos cómo abordar la campaña 2024, desde el punto de vista de las sesiones de sensibilización, de la animación de los grupos Ceci, nuevas sesiones de alfabetización para mujeres, el incremento del fondo de Solidaridad y de las nuevas operaciones de cofinanciación.

Antes de dejar Djougou visitamos un pequeño orfanato, regentado por una pareja de jubilados benineses que han decidido compartir sus últimos años con un montón de niños huérfanos o abandonados. Contamos hasta 15 de las que tres eran albinas. Un ambiente familiar que acogió de una manera muy festiva la entrega de ignames y gallinas.

La última entrega de los regalos recibidos en las visitas a los poblados fue en la “Maison des Anges” que las hermanas de San Agustín tienen en Partago. Un lugar en el que acogen huérfanos y chicas de familias, sin recursos a las que dan formación en Costura y Peluquería. Allí en 2010 la Fundacion Alaine inauguró unas habitaciones para ampliar la capacidad de acogida del centro.

Estas visitas unidas a las que ya teníamos previstas de los poblados hicieron que llegáramos a Abitanga, última parada del día, mucho más tarde de lo previsto y sin comer. Afortunadamente, antes de abandonar Danogou, el último poblado antes de subir hasta Abitanga, nos habíamos tomado una cerveza moderadamente fría.

Abitanga es uno de esos lugares que hemos visto crecer. Nuestro trabajo allí comenzó en 2010, cuando financiamos una maternidad y un centro nutricional que hoy son una joya para los habitantes de la zona. En aquel momento parecía un anacronismo. Alrededor prácticamente no había viviendas, pero el día de hoy Abitanga tiene más de 2000 habitantes y un grupo de mujeres tremendamente activo que demuestra la idoneidad de aquella inversión.

El grupo de mujeres de Abitanga se estrenó con la financiación de un triciclo, después vino el Molino de condimentos y un molino de maíz. Ayer nos pedían un pequeño tractor. Ellas conocen el sistema y ya saben que a la postre tendrán que pagar la mitad del coste, pero también saben que con la ayuda que reciben son capaces de conseguir casi cualquier cosa.

La reunión con las mujeres se alargó mucho más de lo previsto, hasta el punto que entendimos que lo mejor era saltarse la comida y adelantar un poco la cena. Visitamos el molino de maíz y el molino de condimentos y cuando preguntamos por el triciclo. La respuesta fue la misma que el año pasado.” Hoy es día de Mercado en Partago y está allí cumpliendo su misión.”

Afortunadamente nuestro programa no incluía la vuelta a Djougou, sino que ya teníamos previsto quedarnos con las hermanas colombianas de Abitanga. Llegamos a tiempo de visitar las obras del centro de acogida y formación para chicas de los villages, que les estamos financiando y pudimos ver que las obras van muy adelantadas. Con ellas concretamos los próximos pasos a dar y comenzamos ya a disfrutar el comienzo de la actividad del centro que no se retrasará más allá de la vuelta de las próximas lluvias.

Tras la cena, prolongamos todo lo que pudimos la sobremesa, pero es inevitable que a una jornada larga y dura desde el punto de vista físico y emocional, le siga un intento de pasar una buena noche de reposo. Afortunadamente así ha sido.

Cuando el sol ha salido estábamos nuevos y dispuestos a afrontar otra larga jornada, si bien por aquí los domingos suelen ser días más o menos tranquilos. El de hoy se nos ha complicado un poco y hemos tenido que añadir a la jornada prevista con las hermanas colombianas, un rápido viaje para acudir a una cita con el obispo de la diócesis de Djougou

Durante una hora hemos podido charlar con el. Es nuevo, aunque lleva ya casi dos años, y nos ha contado que ha oído hablar mucho de la Fundacion Alaine y que quería conocernos. Le hemos contado nuestra pequeña historia y hemos terminado la agradable entrevista con una foto.

Tras aprovechar los últimos rayos de luz solar para repostar hemos vuelto al centro San Ambroise para cenar y preparar las maletas para mañana que cambiamos de sede. Nos vamos a Yaoura y allí la cobertura es casi peor que en Abitanga. Así que, lo que pase allí, lo contaremos cuando podamos.

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