25 de enero de 2026. Un domingo con mucho trabajo
A pesar de que nuestras contrapartes son Misioneros con obligaciones para con sus feligreses, siempre encuentran los domingos el modo de aprovechar nuestra estancia junto a ellos para visitar el mayor número de villages que sea posible. Saben que estamos lejos de casa y que llevamos una agenda apretada y con objetivos muy precisos.
Hoy ha sido uno de esos domingos plenos de trabajo para la Fundación Alaine. Hoy, además, nos hemos dedicado al agua.

El agua es, siempre, el punto de partida. El agua es salud. El norte de benin es eminentemente rural y está muy afectado por el cambio climático con una estación de lluvias cada vez más escasas. La desnutrición está generalizada y las pertinaces diarreas provocadas por el uso de aguas en mal estado, genera una elevada mortalidad de los más pequeños y vulnerables. Eso se soluciona con el suministro de agua de una perforación profunda, que garantiza agua saludable durante todo el año.
El agua es, también, promoción de la mujer. Son ellas, junto con sus hijas, las que van a buscar el agua. Por ello las hijas no pueden acudir a la escuela y se perpetúa un modelo familiar que les condena a una tenaz espiral de pobreza de la que no podrán salir solos. Cuando llega el agua no solo la usan para beber sino que la usan también para regar pequeñas huertas que les permitirán mejorar la nutrición familiar. Unas huertas que podrán trabajar gracias al tiempo que ahorran las mujeres al no tener que ir lejos del poblado a buscar el agua.
Y en definitiva el agua es lo que debe permitir que la escolarización de los niños y niñas de un poblado se pueda hacer realidad. La cercanía y disponibilidad del agua saludable, también libera a los niños y niñas de sus obligaciones al respecto y a partir de ese momento podrán acudir a la escuela.
Los proyectos más básicos, son los de suministro de agua potable. Cuando no la tienes el resto de necesidades dejan de ser prioritarias. Desde 2013 y hasta la fecha, hemos financiado 84 bombas/pozos para suministro de agua potable. 383.700 € de inversión (6%) y 255.000 beneficiarios (24%) habitantes de pequeños villages de la brousse. En esos poblados la salud ha mejorado en general y la mortalidad infantil ha disminuido de forma radical. En la mayoría de ellos, las mujeres han comenzado a trabajar unas huertas comunitarias (mejor nutrición familiar) y en bastantes, los padres se han organizado para que sus hijos e hijas puedan acudir a la escuela. El impacto de estos proyectos probablemente sea el más poderoso y el que supone un cambio más radical en la vida de los beneficiarios. Merece la pena destacar que todos los pozos continúan funcionando y que, en 2026, 50.000 personas seguirán cogiendo agua de las 84 bombas financiadas con anterioridad. A eso añadiremos los beneficiarios de las nuevas bombas que podamos llegar a financiar este año.
En paralelo, la Fundación Alaine con la ayuda de Organizaciones internacionales como TADEH y EMAS, está adaptando sus metodologías para poderlas aplicar con éxito en el norte de Benin. Se trata de la «Escuela del Agua» con sedes en Ouenou y Bougou. Ya os hemos hablado de esto desde el Blog (leer más).
Perforaciones manuales de poca profundidad y alta eficacia, captaciones pluviales para el suministro doméstico a una familia, duchas y wc domésticos,… El método es formar a personal local, para que conviertan estas prácticas en un pequeño negocio que les permita vivir y de paso ayudar a que las familias mejoren su acceso al agua y al saneamiento. Ya hemos realizado 3 cursos en Ouennou y 2 en Bougou. El próximo será también en Bougou
Y ya se han comenzado a poner en práctica esos conocimientos por parte de los alumnos. El otro día os hablamos de la primera instalación a un cliente particular. La familia de Samuel que vive en Pelebina, una población que dista 4 km de Bougou. Combina perforación manual con captación pluvial.Estamos seguros que pronto tendrán más clientes. Para ello,el apoyo de Père Amos está siendo fundamental. Y por supuesto, el trabajo de su hermano Abel (a la izquierda en la foto).
Hoy teníamos como objetivo visitar 3 poblados con necesidad de agua potable, pero sólo han sido 2. Tras la misa de 8:00 nos hemos puesto en marcha
El primero poblado a visitar ha sido Kawala. Cuando hemos llegado, hemos comprobado que no tenían agua limpia en las inmediaciones. La van a buscar en moto a Koubly, donde la fundación Alaine ha financiado una perforación. Nos hablan de una población de unas 50 familias. Eso son más de 700 personas. La mitad menores de 14 años.

Como hacemos siempre, hemos preguntado a las mujeres qué harían si tuvieran abundante agua potable disponible en el poblado. La respuesta se ha hecho esperar un poco, pero ha llegado: «trabajaríamos unas huertas». A continuación hemos preguntado a los hombres si estarían dispuestos a ceder un terrenos junto a la bomba para esas huertas. Su respuesta ha sido rápida: sí. ¿Cuanta? «si hace falta 4 hectáreas». Luego, al ser conscientes de la necesidad de dotar al terreno de un vallado que impida el acceso de los animales, sonreían rebajando la superficie aunque siempre por encima de nuestras expectativas y de las necesidades de las mujeres.
Desde allí hemos ido a Itcheli. Al parar nos ha sorprendido que no había nadie esperando y hemos decidido marcharnos. Al arrancar de nuevo nos decían que habían ido a un bautizo. Que esperáramos, pero la agenda es apretada y si no son serios para pedir,… cómo serán para cumplir después.

Así que hemos seguido hacia el tercer poblado del día: Atchampkpakora. Allí, pese a que llegábamos con bastante adelanto, ya nos estaban esperando. En este lugar los hombres eran más locuaces que las mujeres. Al contrario que en Kawala, pero el resultado ha sido el mismo. Destacaba una mujer que estaba haciendo la comida junto a su choza, se arrimaba a la reunión e intervenía, volvía a sus pucheros y de nuevo a la reunión. Son unas 30 familias y tienen un pequeño pozo que se queda pronto sin agua. Al día de hoy y a la hora de nuestra visita ya no daba agua limpia y junto al pozo quedaba la última palangana que habían sacado por la mañana con un agua ya bastante turbia. Y todavía quedan casi 5 meses de estación seca. Nos han dado algo para comer pues la hora ya era tardía: igname en salsa con pollo.

En ambos poblados la necesidad era manifiesta y la voluntad de compartir el esfuerzo del proyecto también, así como la disponibilidad para promover unas huertas. En ambos casos nos han regalado unos ignames, en Kawala con un pollo y en Atchampkakora con una pintada.
Hemos llegado bastante tarde a la Misión de Bougou y nos hemos encontrado con el mismo menú,… Eso sí, mejorado con ensalada de las huertas de La Perseverance y fruta (papaya y piña). Un lujazo!
Aún hemos sacado un rato para descansar y para esas actividades cotidianas para las que, la mayoría de las veces. cuesta encontrar un rato.
Nuestro recorrido de hoy,…
Y mañana nos vamos a Igberé. Os lo contaremos





