Domingo 28 de enero de 2024 amanecemos temprano para una “jornada intensiva”. Misa dominical en Koubly, reunion con la población para debatir sobre las huertas que quieren hacer las mujeres e inauguración del forage de Adogaba, un poblado sin agua potable que visitamos el año pasado. Ver cronica 2023.

Éste no va a ser un domingo más de los que solemos pasar en Bougou. Un domingo como el que os contábamos el año pasado en nuestra crónica. Este año va a ser un día más dentro de nuestras rutinas de visitas a poblados y proyectos.
En Koubly tras la misa en la lengua local, nos hemos reunido con toda la población frente a la escuela. enseguida hemos entrado en materia: quieren un pozo para poder hacer unas huertas.
Les hemos explicado nuestra pequeña historia y hemos pasado a la acción. Hemos ido con ellos a ver las huertas que están haciendo.
A unos 500 m, descendiendo en suave pendiente hemos llegado a una zona que durante la estación lluviosa debe ser inundable. Allí hemos encontrado unas huertas bastante coquetas. Pequeñas, pero bien trabajadas.
Junto a ellas un agujero del que obtenían el agua
En el pueblo tienen un pozo de gran diámetro y una perforación que al parecer tiene la bomba estropeada. No nos han sabido explicar lo que le pasa. Al parecer es el director de la escuela, el que se encarga de la caja común que tienen para financiar los arreglos y solo él es el que habló con la persona que vino a intentar reparar la bomba. Hoy no estaba. En los próximos días nos dirán qué es lo que le pasa, pero en cualquier caso la distancia a las huertas hace que, si funciona, pueda ser útil para el riego de las huertas.
Una posible solución es que dado que son 350 metros de suave descenso en linea recta, desde la bomba averiada hasta las huertas, con un total de casi 10 metros de desnivel,… si juntamos un tubo largo y un depósito junto a las huertas,… tendremos el riego asegurado!
Esperaremos a que arreglen la bomba y ofreceremos compartir el coste de la instalación. Os lo contaremos
Tras los regalos de rigor, hemos seguido nuestro camino
Después de mucho traqueteo, hemos llegado a Kpatalaco, el pueblo, al que el año pasado nos vinieron a buscar para ir a Adogaba. Desde allí el camino se estrechaba y tras un buen rato hemos conseguido llegar.
Nos esperaban con la fiesta ya empezada. Estaban encantados bailando sin parar y organizando una polvareda que hacía poco respirable el ambiente.
Tras los discursos, hemos procedido al corte de cinta y ha continuado la fiesta
Han insistido en que visitáramos una vez más el riachuelo, donde antes cogían el agua. He insistido en que nos acordábamos, pero ellos han insistido aún más y les hemos acompañado
Al llegar, nos esperaba una sorpresa. El año pasado ya tenían una huerta junto al cauce seco, pero este año la huerta había aumentado su tamaño. Le habían añadido una pequeña bomba y nos han demostrado como riegan con el agua sucia que bebian ellos el año pasado. Un agua que no era buena para ellos, pero que si lo es para la huerta. Un aplauso para Adogaba.
De vuelta de visitar las huertas, nos han dado de comer igname pile, con salsa de sésamo y carne que parecía de vaca vieja, por lo dura que estaba. Todo ello regado con un poco de cerveza, que hacía mucho tiempo que había estado fría y chukutu.
Mientras estábamos en Adogaba, ha vuelto a ocurrir. Ha llegado una delegación de otra población que nos ha pedido agua para su pueblo.
Cuando hemos acabado la comida, ha llegado el momento de las despedidas y hemos pedido que nos indiquen el camino a ese otro pueblo llamado Kounkepeme.
Nos ha tocado alargar algo la ruta de vuelta y hemos podido ver que tienen un pozo de gran diámetro, pero de muy poca profundidad. Cuando hemos sacado agua hemos visto que el cubo se quedaba de pie en el fondo. Es evidente que les falta agua y no llegamos todavía a la mitad de la época seca.
Hemos llegado de vuelta a Bougou bastante pasadas las 15:30 todavía a tiempo para descansar un rato y quitarnos el polvo de encima
Antes de cenar, hemos visitado otro de los clásicos nuevos de Bougou: el Colombo II. El Colombo I, ha sido víctima, junto con otros muchos pequeños locales comerciales precarios junto a la carretera, de la piqueta del progreso. Una supuesta futura ampliación de la ruta, ha llevado a derribar todos estos pequeños locales que antes daban vida suplementaria junto al asfalto. Muchas familias se han quedado sin su pequeño negocio y eso no es bueno, aunque presuntamente sea para un bien común mayor
Mañana nos vamos a Igbere. Jornada de educación. Os la contaremos