
La víspera estuvo en la Sede de la Fundación Alaine. No hubo despedidas. Simplemente estuvimos charlando de los proyectos en marcha y de los que queremos comenzar en cuanto sea posible. Perfilando detalles, priorizando financiaciones,… No nos volveremos a ver hasta el mes de marzo del próximo año que es cuando tenemos previsto nuestro próximo viaje de seguimiento de proyectos, pero no importa. Ayudarle a trabajar por los más desfavorecidos, nos permite sentirnos muy cercanos incluso por teléfono o correo electrónico.
Hoy, además, Marcos se va acompañado. Viaja con él Amaia, la hija de unos Socios de la Fundación Alaine que son buenos amigos nuestros. Amaia es fisioterapeuta y quiere dedicar los próximos tres meses a trabajar con los niños y niñas del Hospital de Tanguietá. Allí la polio no está erradicada y ocupara buena parte de su tiempo con la rehabilitación derivada del tratamiento de los efectos de esa enfermedad.
Trataremos de contaros de forma frecuente cómo le va su experiencia en Benín, pero si la conexión con el norte de Benín no nos deja hacerlo, esperaremos a su vuelta.