7 de febrero de 2024, seguimos en Nikki, visitando los poblados de la maleza
En un entorno como este, en el que el paludismo está generalizado, la desnutrición, o al menos la malnutrición es transversal a todos los niños, el uso permanente de agua en mal estado es casi una garantía de que una buena parte de los niños de los poblados que visitamos no van a pasar de los cinco años

Benin es el octavo peor país del mundo en cuanto a la mortalidad infantil de menores de cinco años. Hay que pensar que como toda estadística, es un promedio de diferentes realidades. En el caso de Benin, el norte y el sur son radicalmente diferentes. El sur está más desarrollado no en vano, los Misioneros llegaron hace casi 170 años y comenzaron con la escolarización.
El norte es otra cosa. Familias dependientes de una agricultura tradicional, en un entorno empobrecido y víctimas del cambio climático, carentes en muchos casos de agua potable y sin un acceso garantizado a unos mínimos servicios de salud.
Eso hace que si separamos el norte del sur, en una estadística, como la que he comentado más arriba, nos encontremos con que Benin comparte el pódium mundial de mortalidad infantil con países como Niger
Las hermanas Terciarias Capuchinas de Nikki detectan en sus visitas de prevención por los poblados si tienen o no agua potable a la vista del estado de salud de los niños.
Por eso, desde hace años que hemos unido al trabajo de salud nutricional, la dotación de bombas para suministro de agua potable en todos aquellos poblados que no la tienen. Son pozos de vida.
Pozos de Vida, es además, uno de nuestros Grupos de cooperación. Desde hace unos pocos años nos vienen financiando un par de perforaciones cada año y eso son muchas vidas salvadas a estas alturas
Hoy nos tocaba inaugurar una de esas bombas para suministro de agua potable, financiada por el grupo de cooperación, Pozos de Vida. Se trata de Gourre Baï y hemos tardado casi tres horas en llegar.
Antes hemos pasado por un poblado que todavía no tiene agua potable. Se llama Ilague y nos hemos reunido con la población para escuchar sus peticiones y con ellos hemos visitado el lugar donde actualmente cogen el agua.
Entre 350 y 400 m desde el poblado tienen un riachuelo estacional que en estos momentos está seco reseco y en el que han cavado algunos agujeros para poder coger el agua. Un agua sucia que no daríamos ni siquiera a nuestras mascotas. Un agua escasa. Por eso tienen tres agujeros y van cogiendo de uno o de otro en función de que el agua aflore poco a poco.
Una vez que hemos regresado al poblado, hemos charlado con la población y hemos preguntado a las mujeres que harían si tuvieran agua potable. Hoy, la respuesta tampoco se ha hecho esperar. Una mujer ha salido diciendo que le gustaría trabajar en una huerta. A continuación hemos pedido que, si podemos llegar a financiar la bomba, el poblado comprometa el terreno adyacente a dicha bomba para hacer una huerta en la que puedan trabajar las mujeres para mejorar la nutrición familiar. También les hemos pedido a los hombres que apoyen el proyecto encargándose del cierre perimetral.
La respuesta tampoco se ha hecho esperar. Uno de los hombres, que llevaba la voz cantante ha sido rotundo “ así lo haremos, aunque la bomba para el suministro de agua tenga que hacerse en mitad de mi habitación”.
Tras los discursos habituales, han expresado su alegría. Han entendido que no nos hemos comprometido a financiar su bomba, pero querían agradecernos la visita, haberles escuchado y haber mostrado interés por su problema con el agua. Hemos salido de allí con las gallinas y el cabrito habituales.
Desde allí nos hemos ido a Gourre Baï, todavía más lejos en la maleza y cuando hemos llegado al pueblo, era una fiesta.
Hemos podido inaugurar su bomba y les hemos animado a que se esfuercen más para poder tener cuanto antes la huerta disponible
También hemos visitado las obras de su escuela semilla. El año pasado cuando le visitamos para valorar su necesidad de agua potable, vimos que habían comenzado con la escolarización de sus hijos más pequeños en un pequeño cobertizo de palos y cañas y les dijimos que si continuaban así les haríamos un bonito edificio para que los niños y las niñas pudieran escolarizarse con mayor dignidad. Ellos pagarán al profesor durante unos cuantos años hasta que la escuela sea considerada oficial por el Estado beninés, pero este proyecto permitirá que cuando los niños ya sean un poco más mayores y hablen en francés puedan acudir a alguna de las escuelas que se encuentran más alejadas.
Gourre Baï, ya está en la senda del desarrollo gracias a esos pozos que dan vida y a ese grupo de cooperación que nos ayuda a conseguirlo.
La vuelta ha sido por otro camino, pero no por ello más sencilla. Hemos hecho 44 km y hemos necesitado para ello casi dos horas y media. Con todo eso nos hemos sentado a comer alrededor de las 15:30
Tras la comida y con media hora para prepararlo todo, nos hemos metido con la revisión de las cuentas de 2023. Todo en orden
Hoy teníamos además prevista una videoconferencia con la Fundación Carmen Gandarias, una fundación que nos ayuda a financiar la actividad del centro nutricional de las hermanas Terciarias Capuchinas. Ha sido la primera vez, pero repetiremos seguro.
Mañana tenemos un par de inauguraciones. Por un lado, una escuela bombón y por el otro una bomba para el suministro de agua potable. Os lo contaremos.