9 de febrero de 2024, seguimos visitando los poblados de la comuna de Nikki
Hoy visitamos dos poblados que no tienen suministro de agua potable. Weketere y Alafiarou. Están en la zona más próxima a la frontera con Nigeria.

El recorrido total ha sido de 68 km de los que 32 han sido de asfalto. La parte de pista ha sido bastante complicada, pero sobre todo hemos tenido un tramo en el que ya no se podía decir que hubiera pista ni siquiera que hubiera camino y nos hemos visto obligados a atravesar varios sembrados de sorgo, de maíz,… afortunadamente la cosecha ya lleva varios meses recogida, pero el vaivén ha sido constante.
Una de las cosas que Alaine sostenía es que en la vida, todos tenemos un boleto para una gran rifa, pero son muy pocos los boletos que tienen premio. Hoy hemos recordado esa idea, tras visitar el riachuelo en el que cogen el agua, las mujeres de Weketere.
Cuando volvíamos del riachuelo al poblado, no he podido por menos que decir “es un escándalo” y mamá Alaine que iba a mi lado, es la que ha puesto título hoy a la crónica respondiendo con otro título de canción: “La vida es una tómbola”
Está claro que los boletos de los habitantes de estos poblados no tienen premio. Que ha hecho yo para hacer en Bilbao y no en Nikki, para ser blanco y no negro, para ser católico y no musulmán,… absolutamente nada. Está claro que si hubiera nacido en Nikki, sería negro, tendría un 95 % de posibilidades de ser musulmán y rondarían el 80 % las probabilidades de que fuera polígamo. En todo eso yo no tendría nada que ver por lo que tengo que concluir que mi boleto tenía premio y hoy hemos visitado pueblos de gente que puede que tengan boleto pero que desde luego no tienen premio.
Desde el poblado de Weketere hemos ido andando hasta el riachuelo en el que cogen el agua. Hemos acompañado a las mujeres que han cargado con sus palanganas para aprovechar el viaje. Han sido 860 m de distancia para llegar a un gran cauce que da miedo imaginarlo lleno de agua corriente.
En el cauce seco, unos pocos charcos de agua chocolateada, en los que las mujeres arrascaban con pequeños recipientes, intentando llenar las palanganas grandes.
Al rato han comenzado a llegar las vacas, que venían a beber agua en los mismos charcos, en los que las mujeres estaban cogiendo el agua. De hecho, a lo largo de todo el camino a y desde el riachuelo, hemos podido ver las señales inequívocas del frecuente paso de estos animales para compartir el mismo agua que bebe la población.
De vuelta al poblado nos ha costado seguir el ritmo de las mujeres según Wikiloc hemos vuelto a 4,8 km/h. Nosotros sudando como pollos, pese a que eran las 10:45 de la mañana.
En el poblado, los discursos de rigor. Nos han hablado de las enfermedades que sufren por tomar ese agua en mal estado. Nos han hablado también de que si tuvieran agua potable, querrían trabajar unas huertas. Hemos aprovechado el momento para pedir que los hombres, como aportación adicional, cedan un terreno junto a la bomba para que las mujeres puedan hacer la huerta y que además le pongan una valla perimetral artesanal pero sólida, para que los animales no estropeen el trabajo de las mujeres,… del que va a disfrutar después toda la familia.
El acuerdo ha sido rápido y les hemos pedido que tengan un poco de paciencia. Este tipo de perforaciones siempre las hacemos al final de la época seca. Es la manera de asegurar que el suministro de agua potable será permanente durante los 12 meses del año, ya que al perforar en el mes de mayo nos aseguramos que el nivel freático está en su punto más bajo y por tanto, el suministro estará garantizado.
Desde allí hemos salido a recuperar la pista de Fombawi y hemos continuado hacia Alafiarou 2. Tras un buen tramo de un camino estrecho y muy poco practicable., ha llegado un momento en el que nos hemos encontrado sin camino y ha sido entonces cuando hemos tenido que cruzar los sembrados. Varias veces hemos estado a punto de desesperar pero pensando en lo que ya habíamos dejado atrás, hemos seguido y por fin hemos llegado al pueblo.
Allí hemos repetido el ritual. Lo primero ha sido caminar, acompañando a las mujeres a coger el agua en el riachuelo.. esta vez nos han mirado con cara de susto y nos han advertido: “es muy lejos“ Les hemos dicho que después de llegar hasta allí, queremos ser testigos de donde cogen el agua
Con toda sinceridad nos dicen que hasta hace unas pocas fechas lo cogían algo más cerca, pero que ese lugar ya está seco y que ahora tienen que ir a otro riachuelo más lejano. Y así ha sido. Les hemos acompañado durante un poco más de kilómetro y medio hasta llegar a otro lugar de esos que después te pasan factura cuando vuelves a tu casa en Europa y te encuentras grifos en la cocina, grifos en el cuarto de baño, grifos en el parque,… todos de agua potable.
En este caso, había más agua que en el poblado anterior, pero el aspecto, era igualmente ponzoñoso. Cuando ya nos íbamos de vuelta hacia el poblado, nos hemos cruzado con otro rebaño de vacas que iba a beber agua. Un agua que ya es mala en sí misma y encima compartida con los animales se puede convertir en un foco de mortalidad ya no solo infantil.
Según nos ha traducido Lamatou, las mujeres le contaban que ese trayecto lo hacen hasta tres veces al día. Evidentemente ese trabajo que ocupa a las mujeres también ocupa a las hijas que sin acceso a la escuela se verán sin duda abocadas a repetir un modelo familiar totalmente nefasto para el desarrollo personal y colectivo.
De vuelta en el poblado, hemos tirado de las reservas de líquido que llevábamos en el coche. Los 3 km entre ida y vuelta pasada la 1:00 del mediodía nos habían dejado bastante secos.
En los discursos más de lo mismo: necesitamos agua potable y nos encantaría hacer unas huertas. El acuerdo al que hemos llegado ha sido el mismo.
Weketere y Alafiarou tendrán agua potable. AUARA empresa social, nos va ayudar a hacerlo posible. Solo nos faltaba hacer la comprobación final. Ser testigos en primera persona del volumen de la población y del tipo de agua al que tienen acceso. Resuelto eso al final de la temporada seca comenzaremos las perforaciones
Tras los regalos nos hemos puesto de vuelta
La vuelta ha sido tan complicada como la ida, y por fin hemos llegado a la misión de las Terciarias Capuchinas. Hoy no eran todavía las 16:00 horas cuando nos hemos sentado a comer.
Por la tarde, hemos querido dar un paseo por el mercado de Nikki. Esas actividades que siempre nos gustan y que permiten conocer un poquito más de la realidad local.
Por último, y antes de la cena nos hemos ido a visitar a Père Ángel, un misionero de la sociedad de misiones africanas que está en la parroquia de Nikki. Con ellos iremos el domingo por la tarde a inaugurar la perforación de Gona, pero hoy hemos querido tomarnos una cerveza juntos charlando tranquilamente
Mañana nos vamos a Perere y de vuelta en Nikki os lo contaremos